Jack Brooks: Monster Slayer, impecable monster movie clase B
Cloverfield y The Mist lograron revivir a las Monster Movies como se las conocía, en su plena esencia. Quizás con producciones más abultadas y una estructura diferente a las típicas monster movies, estas dos cintas gozaban de seres demoniacos y de otros mundos tal como se los plasmaban en los años 50 y 60, en el furor de las invasiones extraterrestres y la manía de los monstruos gigantes que sobrevivió al mítico Godzilla. Y como todo tiene un por que, y todo tiene que ver con todo, las cintas clase B se están, prácticamente, apoderando del mercado de lanzamientos en DVD y son esos productos independientes quienes nos traen la mayor gama de opciones a la hora de elegir una cinta, dejando que Hollywood se concentre en remakes innecesarias, secuelas paupérrimas y otros refritos dignos del olvido. Por lo tanto, haciendo foco en este subgénero del cine mismo, encontramos la cinta Jack Brooks: Monster Slayer, película bizarra si las hay.
De entrada, podemos ver una dinámica casi obsoleta que se sustenta del mas variado conglomerado de clichés, y riéndose de si misma, logra armar una estructura fílmica bastante digna si tenemos en cuenta el presupuesto de esta cinta, que como muchas otras de la misma condición, no intentan ser mas de lo que son y aprovechan cada centavo de su presupuesto para mostrar cuan bizarras o irreverentes pueden llegar a ser.
Los efectos especiales son un apartado necesario en estas cintas, pero totalmente complementario en este caso, ya que los pocos monstruos que aparecen tienen una buena realización, basándose en prostéticas bastante elaboradas pero con un diseño asombrosamente infantil, como si un niño pequeño creara en su mente dichos personajes. Los maquillajes sufren de una falta de calidad importante, dejando ver la “gomosidad” del látex utilizado y ciertos detalles poco tratados en las prostéticas, sobre todo en el espantoso monstruo encargado de “demonizar” a los seres humanos.
Como si fuese un miembro VIP de estas cintas, encontramos que Robert “Freddy” Englund nos regala una actuación que encuadra a la perfección con esta cinta, por su propia irreverencia y solo por ser quien es. El protagonista, lejos de ser un actor de teatro, logra cumplir con su papel sin mayores complicaciones. El resto de las actuaciones rozan los patético, que dadas las condiciones del film, es algo que no llega a molestar.
La historia no es algo original, pero logra rendir culto a las grandes producciones de los 80, donde los monstruos eran descerebrados y el “galán” de turno, además de quedarse con las jóvenes más bellas, tenía una fuerza incomparable y sabia luchar como si eso fuese parte de su vida. Por eso mismo, la trama se va armando escena a escena, sin sustento alguno, llegando a un final bastante plano y predecible, que no nos dice nada y nos deja con ganas de mucha más acción y muchos más monstruos.
La cinta cuenta sobre un joven con ataques de violencia, que de pequeño vio como un ser monstruoso devoro a sus padres. Hoy en día, ya de grande, esa furia que no puede controlar se debe a la culpa que siente por no haber hecho nada en aquel momento, y dejar que sus padres mueran en manos de un salvaje. El joven asiste a un psicólogo que aparentemente no lo ayuda demasiado con sus brotes de violencia, y además de estudiar, trabaja de plomero. Un día, cuando va a la casa de su profesor para ver que problema tiene con sus cañerías, sin quererlo despierta a un demonio ancestral que se encontraba enterrado en el patio de la casa. Así es como el protagonista tendrá que enfrentarse con una legión de demonios, para esta vez no escapar y lograr superar ese conflicto tan profundo que traía en sus espaldas desde pequeño.
La dirección esta a cargo de Jon Knautz en su primer largometraje luego de varios cortos, en su mayoría de terror y suspenso. Actúan Trevor Matthews (actor fetiche del director) en su primer largometraje. Lo acompaña el mítico y ya mencionado Robert Englund (A Nightmare on Elm Street Saga, The Phantom of the Opera, Zombie Strippers!), la bella Rachel Skarsten (Fear of the Dark, Virginia’s Run, American Pie Presents Beta House) y James A. Woods (Eternal, Hatley High, Levity).
A pesar de todo, esta cinta Canadiense ya cultivo su grupo de fanáticos y gano algunos premios alrededor del mundo. Y quizás sea bueno no ser tan minucioso con estas cintas, si no, valorar lo que intentan hacer con un presupuesto que no tiene comparación con grandes producciones que terminan en rotundos fracasos.
Puntuacion: 6/10





























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