The Dark: fantasmas, ovejas suicidas y clichés efectivos

the_dark_posterLas historias de fantasmas han llegado a un punto donde se hace difícil poder visualizar o pensar en algo original. Después del legado que dejo The Exorcist (El Exorsista – 1973) y Poltergeist (Juegos Diabólicos – 1982), las películas de fantasmas han tratado de explotar las distintas variantes y las distintas locaciones donde podían aparecer, perdiendo un poco el foco del suspenso y llegando a limites realmente absurdos en algunas producciones. Pasaron los años y las historias de fantasmas parecían haber desaparecido suplantadas por el fogoso “nacimiento” del genero slasher, hasta que de la mano del discutible M. Night Shyamalan llego The Sixth Sense (Sexto Sentido – 1999), para luego acrecentarse con la excelente The Exorcism of Emily Rose (El Exorcismo de Emily Rose – 2005).

Entre toda esta vorágine de historias de fantasmas, almas y demás entes invisibles y malignos, hubo varias producciones de menor renombre, pero que terminaban siendo buenos exponentes. Ese es el caso de The Dark, una película que resulta ser una coproducción entre Alemania e Inglaterra. La estructura de la cinta es firme y concisa, fiel a los grandes exponentes del género, donde se marca de entrada una historia y se la va respetando a base de clichés conocidos pero efectivos, que van formando los climas de suspenso que son la base de cualquier cinta de fantasmas. Por eso mismo el ritmo de esta historia es bastante activo, sin dejar muchas pausas o momentos en vano, creando así una continua notoriedad en el desarrollo del guión y su plasmado, que acompañado por una dinámica bien fluida, logra crear algunos momentos de tensión bastante interesantes, sin exagerar y sin ser nada del otro mundo.

Pero como decía antes, el suspenso de la cinta se sustenta en la creación de climas, donde una música punzante y una mezcla entre soledad y oscuridad nos van haciendo meter en las escenas para adentrarnos en los sentimientos de los protagonistas y así, de la nada, estallar y hacernos saltar de la silla de un momento a otro. La trama es bastante original, si bien sus conceptos y sus detalles son bastante comunes, la historia en si, basada supuestamente en una leyenda local, son un punto fuerte ya que, al menos yo, nunca había escuchado algo parecido… aunque, a decir verdad, si somos un poco mas meticulosos, podemos encontrar algunos paralelos con la excelente obra del francés Christophe Gans llamada Silent Hill, basada en un videojuego de la empresa Konami.

De todas formas el director hace un buen trabajo en el plasmado de la cinta, logrando dotar a todo el film de una estética muy particular, basándose en una fotografía un tanto opaca que acompaña a las imágenes tanto es los ambientes iluminados como en los más oscuros, con una tendencia a mostrar colores grisáceos que rozan el azul. Las actuaciones son de lo mejor de la cinta, perpetradas con una eficacia tal que a la hora del suspenso y la tensión, la credibilidad otorgada a las situaciones por los protagonistas es un detalle que cualquier director de films de este genero tendría que tener en cuenta a la hora de intentar contagiar emociones. Los efectos especiales son pocos y efectivos, con algunas prostéticas bien utilizadas en los momentos justos y pudiendo destacar una genialidad de efectos digitales en un momento de la cinta donde la protagonista esta en lo que seria el limbo mismo, con una tonalidad y una resonancia de los colores utilizados y una grandeza en la elección de climas que lo hacen parecen el infierno mismo.

La historia se centra en una familia, con una hija y padres separados, y cuenta sobre la madre que viaja con su hija a visitar a su padre, que se ha mudado solo a una casa en el medio de las montañas en Gales. Una vez instaladas allí, la hija demuestra tener una pésima relación con la madre, inclinándose notoriamente por el amor del padre. Cerca de la casa, hay un monumento que se levanto en memoria de un suicidio en masa que ocurrió hace años a causa de un loco profeta que pretendía recuperar a su hija que había muerto hace poco. Un día, mientras el padre limpiaba unos animales muertos, la niña con la madre se acercan a la orilla del mar, y en un descuido, la niña desaparece. La búsqueda se hace larga pero no hay noticias del cuerpo de la niña, y la madre se comienza a obsesionar con la leyenda local, convencida de que a la hija se la ha llevado un ser maligno que fue el causante del suicidio en masa de años atrás.

La dirección esta a cargo de John Fawcett (Ginger Snaps, The Boys Club), quien además dirigió algunos capítulos de series como La Femme Nikita, Xena: Warrior Princess, Mutant X, Taken o la más reciente Blade. Actúan la bella Maria Bello (A History of Violence, Assault on Precinct 13, Coyote Ugly), Sean Bean (Silent Hill, National Treasure, Equilibrium), Sophie Stuckey (Gyppo, I Capture the Castle, Doctor Sleep) y Maurice Roëves (Beautiful Creatures, Judge Dredd, The Last of the Mohicans).

Basada en la novela de Simon Maginn titulada Sheep, y adaptada por Stephen Massicotte, quien solo escribió un guión para largometrajes, perteneciente a la película Ginger Snaps Back: The Beginning, la cinta es un producto convincente, con buen suspenso, con una buena historia y, sobre todo, con un buen plasmado por parte del director y de los actores de turno. El final, un poco previsible y algo confuso en su desenlace, quizás es lo mas flojo del film y, por ende, lo que termina de hacer que esta película que podría haber sido algo genial, sea algo bueno y sólido.

Puntuacion: 7/10

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