Rambo, Sylvester Stallone quiere guerra
Las primeras imágenes de la cinta tienen mucho que ver con el tipo de protesta que Stallone intenta hacer con el trasfondo de esta película. Son imágenes crudas, muy fuertes, impactantes, casi shockeantes por su veracidad, ya que no son producto de excelentes FX, sino que son el resultado de una triste realidad.
Pero dejando de lado esto, y metiéndonos de lleno en el aspecto fílmico, podemos decir que el desarrollo del film se va construyendo sobre una sorprendentemente violenta base de acción, con escenas llenas de sangre y violencia explicita, que como es de esperar, sirven como divertimento de mucho y espanto de otros, un aspecto, por cierto, totalmente controversial y un tanto diferente a lo plasmado en las entregas anteriores de la saga. Intentando no mezclar los tantos y dejando cualquier atrocidad juzgable de lado, se puede decir que las escenas de acción son realmente increíbles, de lo mejor que he visto estos últimos tiempos, tanto por su veracidad como por el despliegue de producción que denotan, moviendo una gran cantidad de extras y de FX por todos lados, sin escatimar en gastos, para que la ostentosidad de la propia acción se vuelva algo necesario y de visionado obligatorio respecto a la trama y su guión.
La cinta se respalda con un estilo narrativo que pone a Stallone como director en un punto muy alto. Su dinámica, totalmente frenética y vertiginosa, se entremezcla con un ritmo completamente activo, haciendo de la película un producto de puro entretenimiento, radiante y atrapante, con excelentes climas de tensión. Así como se doto al mismísimo John Rambo de una brutalidad mas lapidaria que la ya conocida, las escenas de acción van muy de la mano, ya que se opto por no poner muchas escenas con poco impacto, si no que, por lo contrario, eligieron poner pocas escenas pero magnánimas, con un surtido de muertes impensadas e imágenes cuidadas al detalle que llevan a este viejo héroe de acción a un nuevo estandarte rustico y brutal. La cinta es concisa, con un metraje justo. Un film que no pretende llegar mas allá de donde puede ni pretende ser mas de lo que es, dejando toda ostentosidad de lado. Quizás esos dos factores sean sus mayores logros.
La historia cuenta sobre un Rambo ya viejo y cansado de todo, retirado de su labor patriota. Se encuentra trabajando con un bote y cazando serpientes en Tailandia, cuando un grupo de personas le pide ayuda para ir a hacer tareas humanitarias a Birmania. Luego de algunas idas y vueltas, decide llevarlos en su bote, dejándolos en el lugar que ellos querían. Tiempo mas tarde, un hombre llega con noticias de que este grupo de personas había sido capturado por los “malos” de turno, y se le pide a Rambo que lleve a un grupo de mercenarios para rescatarlos. No contento con esto, el mismo John decide unirse al grupo y terminar con estos asesinos para siempre.
La dirección esta a cargo del mismo Sylvester Stallone, quien como director nos ha traído películas como Rocky II, III, IV y la ultima Rocky Balboa, además de Paradise Alley y Staying Alive. Como actor, nos ha deleitado con distintos personajes en cintas de la talla de Rocky, Cobra, Tango & Cash, Demolition Man, Judge Dredd, D-Tox y otras tantas. Actúan, además del propio Stallone, Julie Benz (Two Evil Eyes, Bad Girls from Valley High, The Brothers), Matthew Marsden (Black Hawk Down, Anacondas: The Hunt for the Blood Orchid, Resident Evil: Extinction) y Graham McTavish (Dot the I, Lara Croft Tomb Raider: The Cradle of Life, King Arthur).
Si bien la historia, en su trasfondo, podría tener alguna lectura social, religiosa o política, particularmente poco me interesan dichas lecturas y me limito a disfrutar la cinta como lo que es: una cuarta, violenta y excelente entrega de la franquicia de John Rambo.





























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